20050313 domingo marzo 13, 2005

En este mundo sin ética, solo nos queda la estética Una sabia combinación de ingredientes, sin pecar en exceso ni en defecto de ninguno, es la receta mágica para triunfar, tanto si estamos montando la fiesta de cumpleaños, realizando el proyecto de fin de carrera, como si estamos amueblando la habitación, tuneando nuestro flamante carro, o creando la interface de usuario de un formulario para nuestra aplicación. Y en esa combinación frecuentemente aparece en último lugar, cuando no es que desaparece por completo, algo difícil de valorar como es el diseño estético. A lo que voy. Los ordenadores que he ido teniendo a lo largo de mi vida, cuando me decidía a comprarlos, además de los típicos factores que te decantan por uno u otro, como el típico calidad/precio, que en el caso de equipos de informática acaba por ser rendimiento CPU/precio, desde siempre he incluido, y con una valoración inusualmente alta, dicho factor estético. Últimamente este factor se está imponiendo, aunque sólo sea a modo de moda, pero algunas personas siempre lo han valorado al negarnos a tener en frente un horroroso armatoste, ruidoso, desaliñado, de colores chillones y/o fluorescentes, por muchos MHz que albergara en su interior. Mi última adquisición fue ese sentido. Comparándola con las de la competencia que copan el mercado, y que aunque siguiendo esta corriente se han actualizado, hace un año dejaban bastante que desear. Y es que parece que en la plataforma Intel, cuando se compara con la de Apple, siempre (salvo honrosas y escasísimas excepciones) ha quedado vergonzosamente relegada a la última posición. El enésimo ejemplo que me ha llamado últimamente la atención es la comparativa entre dos soluciones paralelas que intentan ofrecer un producto singular partiendo de las mismas premisas y con los mismos objetivos, pero obteniendo resultados muy dispares, que son un claro ejemplo de lo que quiero exponer aquí. Tan difícil es crear un ordenador que lleve un Intel/AMD en su interior, y que no sea un salpicado de conectores, ranuras de ventilación, bahías, botones, tornillos y tuercas, etc... colocados a diestro y siniestro en la caja, con evidente falta de criterio estético. O a lo mejor es que a quienes va dirigido el producto no valoran suficientemente dicho esfuerzo invertido en diseño. En el ejemplo que doy, si por ejemplo miramos la parte trasera y comparamos entre el Mac Mini y el Casetronic Travla con un Mini-ITX en su interior y que es un perfecto representante de lo que se puede encontrar buscando algo similar, se aprecia claramente la dejadez en el diseño y ausencia de buen gusto.. Posted by Feliciano Borrego in . de vista at 20050313