sábado junio 10, 2006
El Openoffice como metadona
En la épica lucha contra los formatos cerrados de ms-Office, cuando me dan la oportunidad, evangelizo sobre las bondades de OpenOffice y sus formatos abiertos.
Ciertamente es una aplicación fácil de vender al usuario, es atractiva y bastante clónica de la de MS. Además, maneja bastante bien los formatos propietarios de la competencia. La primera impresión suele ser muy positiva.
El caso es que a menudo, pasado el tiempo y preguntando por la adaptación a la nueva aplicación a la persona a la que se lo instalé, la decepcionante respuesta es:
-"He vuelto al ofice de microsof".
Hay varios motivos para esta disidencia:
a) El no querer ser el rarito. Cuando dices que usas OpenOffice, la reación es
-"Open quéee? Pues mi office lo tiene todo!".
b) El no poder compartir los documentos en formato "open" por falta de "quorum" y acabar, o bien teniendo que manejar dos formatos y exportando al estándar "de facto" para compartirlos, o bien, usando siempre este último formato y pasando por el insidioso mensaje que te avisa de que puedes perder características no soportadas.
c) Que al acecho, siempre aparezca un demonio a la izquierda de su hombro, dispuesto a regalarle un cederom en el cual, escrito en rotulador, aparezca 'Office XP'.
d) La peor y más trágica experiencia por la que puede pasar el usuario.
-"M'an pasao un pepeté, con imágenes 'muy interesantes' que no he podido abrir con el OpenOffice". Y el otro día al abrir un puntodoc no se veia bien y algo parecido me pasó anteayer en la excel de rapels. El openoffice es una mierda".
Y es que, más que tareas de evangelización, lo que se necesitan son estratégias de rehabilitación.
Como las drogas duras, la desintoxicación de msoffice se ha de abordar paulatinamente. En una primera fase, el ms-toxicómano deberá empezar a usar OpenOffice para la creación de documentos privados. Sin embargo, para las hojas de cálculo y las presentaciones, tendremos que recurrir a lo que su 'camello' le proporciona. En posteriores etapas, le iremos reduciendo la dosis.
He aquí unas consideraciones a tener en cuenta para paliar el mono que se le producirá a tu pupilo tras un tiempo de abstinencia de msoffice:
1) Instalarle la última versión de OpenOffice, localizada al idioma pertinente y con los diccionarios que tocan, amén de configurar el idioma como dios manda. En la última pantalla del instalador, no hacer que OpenOffice abra los .doc, .xls y .ppt por defecto. Esta función delegarla en:
2) Instalarle los visores oficiales de microsof, sobre todo para el caso de los ppt. Habrá que descargar e instalar los tres (o cuatro) "viewers" que se pueden obtener gratuitamente de su website y que por supuesto tienen retro-compatibilidad con sus versiones anteriores.
3) Dar al alumno instrucciones precisas de la manera de proceder cuando tenga que modificar con OpenOffice un documento en formato cerrado. Mientras sólo tenga que ver/imprimir un documento, que lo haga desde el visor oficial.
4) Si transcurrido un tiempo sigue con la terapia y no ha recaido, configurarle el OpenOffice para que siempre trate los documentos de ofimática, haciendo que sea por una acción explícita el uso del visor.
Evidentemente, esta metodología perpetúa más tiempo la supremacía de los formatos cerrados, pero para acabar ganando la guerra, hay que ir venciendo en pequeñas batallas.
En la próxima entrega: "Como inducir a la adopción de los formatos abiertos por parte de un usuario avanzado: Técnicas expeditivas".

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
Posted by Feliciano Borrego Vicente in FLOSS
at 20060610
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