El código de la vieira
Ayer, en la voz de Galicia, me encantó la última página de opinión, de Lois Blanco. Básicamente viene a decir que en Galicia, gracias al camino de Santiago, tenemos una riqueza histórica excepcional, y que no es aprovechada por nuestros dirigentes para promocionarlo.
La idea de que Dan Brown hubiese promocionado el Xacobeo, a pesar de mi asqueo sobre los libros pseudo-historíco-religiosos, la considero absolutamente acertada. De hecho, la trama que expone Lois, me parece infinitamente más interesante que la del Código da Vinci, aunque quizás sea porque vivo aquí. :-)
Os dejo con la nota. A ver que os parece.
(LOIS BLANCO)
VENUS
¡HASTA 2010, Xacobeo! Probablemente, el concepto más rentable creado en veintitantos años de autonomía. La única marca promovida por la Xunta capaz de influir en el crecimiento anual del PIB. La explotación turística de la peregrinación a Compostela, emprendida por Vázquez Portomeñe y su Pelegrín en el Año Santo de 1993, amplificó el eco de un fenómeno que atravesaba por horas bajas (en 1989 se computaron 2.905 peregrinos; en el 2003, 74.614).
Existes si te promocionas. El fresco de Leonardo Da Vinci en la iglesia de Santa María de Milán jamás había provocado colas de turistas a sus puertas. Nunca hasta este verano. Decenas de miles acudieron a comprobar si el escritor norteamericano más vendido del 2004, Dan Brown, tiene razón o les toma el pelo con sus interpretaciones de la presencia del Eterno Femenino en el fresco de La última cena.
El Camino de Santiago también posee un código femenino que está por desvelar en un best seller. La tradición cuenta que en el año 813 un ermitaño conduce al obispo de Iria Flavia (Padrón) a un montículo sobre el que había visto misteriosos resplandores en las noches estrelladas. El prelado remueve la tierra parda. Habían transcurrido ocho siglos desde el viaje del apóstol sobre una piedra de Judea a Galicia, pero el obispo reconoce a la primera el cuerpo de Santiago el Mayor. Así comienzan doce siglos de historia de peregrinaciones cristianas por un camino hacia el oeste que otros sostienen que ya existía. Que era una ruta iniciática.
Para ambientar la intriga no se requiere acudir a la ficción. Dos emblemas de la peregrinación a Compostela, la vieira y la flor de lis de la cruz de la Orden de los Caballeros de Santiago, son símbolos universales del matriarcado.
Tampoco es casualidad que Sandro Botticelli pintara sobre una vieira a Venus, la Afrodita griega romanizada. A más señas, los nombres gallego (vieira) y castellano (venera) de ese molusco hermafrodita derivan del latino veneria concha (concha de Venus). La diosa surgió de la espuma del mar y fue empujada por los vientos sobre la valva convexa de una vieira hasta las playas de la isla de Citera.
Para enredar más el argumento, el simbolismo de la concha que ha de llevar todo peregrino que se precie trasciende el mito de Venus. Botticelli, iniciado en los cultos antiguos como Leonardo da Vinci, lo sabía perfectamente cuando en su cuadro más popular pintó al detalle las estrías radiales del molusco.
La vieira y la flor de lis de la cruz de la Orden de Santiago (la del Temple luce cuatro) son símbolos de la pata palmeada de una oca. Achaparrada la primera, estilizada la segunda. ¿Y bien? La pata de palmípeda representaba en las culturas antiguas la creación; el huevo originario. Eternamente femenino.
La religión dominante cristianizó ambos símbolos. No fueron los únicos. Las ermitas que salpican Galicia son otro ejemplo. Los acantilados bravos de Muxía (A Coruña), donde se rendía un culto megalítico ancestral, se reconvirtieron hará unos mil años en la capilla de Santa María da Barca. Como Venus, la virgen llegó del mar. Como Santiago el Mayor, sobre una barca de piedra.
A partir de aquí, ya es asunto para Dan Brown. A quien hubiese sido más rentable fichar para que promocionase el Xacobeo con un superventas planetario sobre códigos secretos que contratar a Julio Iglesias embajador del evento, como ocurrió por dos ocasiones. La proyección exterior de la marca turística del Xacobeo desde el Año Santo de 1993 ha resultado un éxito plagado de costosos fiascos.
Libro acabado: El club Dante
Bueno pues ya he acabado este libro de Matthew Pearl.
Yo lo calificaría como regular. La trama decepciona un poco y, también tiene un tufo a americanada que no me gusta demasiado, supongo que me estoy volviendo antiamericano.
Quizás lo peor de todo, es que lo bueno que le he encontrado es que no apesta a
Código da vinci. Estoy un poco asqueado de tanto libro sobre
misterios religiosos y demás. Cuando me lo prestaron para leer, me dije a mi mismo:
buaj, otra basura de moda, pero no. Por lo menos no peca de eso. Por lo demás, muy TV, de hecho pronto harán una película.
En resumen, en mi opinión para pasar el rato.