jLibrary hace a jLibrary
Poco a poco jLibrary va avanzando. La beta 2 ya casi está lista. Aunque queda todavía mucho trabajo por hacer en cuanto a internacionalización (incluida la página web), ¿voluntarios?
El caso es que por fin, jLibrary ya genera la web de jLibrary. Lo hace con freemarker, utilizando plantillas. Hoy espero tener otro par de plantillas listas, porque la cosa es muy facilita. Ahora, para actualizar la web, sólo tengo que trabajar con los documentos dentro de jLibrary :-)
Podéis acceder en cualquier momento
desde la web, pero de todos modos os dejo aquí enlaces directos:
Como formador al matadero
Como formador al matadero. Como los cerdos en época del San Martín. Es el sino de muchos formadores.
¿Os suena este flujo de sucesos?
- 1 - Una empresa pide un curso a un proveedor de formación.
- 2 - El proveedor sabe que no tiene recursos para dar ese curso, así que subcontrata la formación a otra empresa y se queda con un márgen.
- 3 - La empresa le pasa unos requisitos al proveedor de formación, y éste se los pasa a la subcontrata.
- 4 - La subcontrata le anuncia al formador que le ha llegado la hora, que es época de matanza, y que así es la vida.
- 5 - El formador acude al matadero.
- 6 - Se produce la matanza. Ésta puede ser por diferentes y variadas razones: curso demasiado complejo, curso demasiado simple, gente sin ganas de trabajar, grupo de trabajo muy diverso de forma que no cumples las expectativas de todos, etc. etc.
- 7 - La empresa se queja al proveedor, el proveedor culpa a la subcontrata, y la subcontrata al cochinillo.
- 8 - Pueden pasar diferentes cosas: Que el cliente no pague. Que el cliente pague pero la subcontrata no reciba nada porque se repetirá el curso. Que el cliente pague y la subcontrata cobre menos. En fin, muchas cosas. Lo que está claro es que el único que no acabará bien en esto es el cochinillo.
A nosotros nos pasó algo similiar hace poco, pero eso no viene muy a cuento. El caso es que Kathy Sierra, siempre tan acertada, ha reflejado en su weblog una idea tan simple que soluciona todo esto:
Entrevistas con los asistentes al curso.
¿Tan difícil es conseguir esto? La verdad es que la práctica de entrevistarse uno a uno con cada una de las personas que van a asistir a un curso es un absoluto acierto. Crea una relación de compromiso, y asegura que el formador no se verá atado a su material. El formador sabe de antemano qué es lo que va a encontrarse en el curso y puede adaptar su programa al mismo, beneficiándose de esto todas las partes de la cadena.
¿Por qué no se hace esto? Pues muy fácil: al proveedor sólo le interesa el márgen. El marrón pasa a la subcontrata. Y ésta, a menudo tampoco le interesa demasiado que el formador quede bien, y prefiere cobrar el dinero fácil.
En fin, Kathy como siempre es un rayo de luz en estos temas.
Para que trabajar, todos a despelotarse
No me puedo resistir. Es algo superior a mi. Tengo que expresarme porque si no, no me quedo a gusto.
Muchos de vosotros habréis visto, o quizás oído hablar, del
reality show, o telebasura, que emite la primera los viernes por la noche. El programa en cuestión se llama
préstame tu vida, y en el dos personas se cambian su vida por una semana. Así, cada uno tendrá que hacer exactamente todo lo que hace la otra persona.
A partir de ahí, entra en acción toda la maquinaria morbosa de los guionistas, y aparecen los cambios más variopintos: un camarero gay por un homófobo, una
stripper por una puritana o un
boy por un inmigrante senegales. Todo esto, según palabras de Carmén Caffarel,
propugnando aspectos como entender la vida de otro, la tolerancia y la solidaridad, y siguiendo la política de
ofrezcer calidad, diversidad, innovación y exigencia ética.
Yo, por suerte, sólo vi un único episodio. El de la
stripper que se cambiaba por una chica de familia muy tradicional y católica. Ay, pobre de mi. Escandalizado me quedé, y eso que escandalizarme no es tarea fácil. Pero bueno, gracias a este programa aprendí que los católicos somos unos estúpidos bichos raros, que trabajar sólo lo hacen los tontos, que si eres una chica tienes que enseñar todo lo que puedas o si no no eres nadie, que la frivolidad es lo que se lleva, que ... En fin, aprendí tantas cosas...
Y el caso es que ayer, me comentaban saliendo por ahí, el caso del inmigrante senegalés y el boy. Parece que el inmigrante les dio a todos una lección de integridad, y no entró en el juego frívolo y banal del programa. Hablo de oidas, así que supongo que podré decir algo inexacto, pero no me resisto. Parece ser que el hombre, apenas estuvo en la discoteca porque no se lo permitía su religión, que no quiso salir con una chica porque su religión le impide estar con otra mujer que no sea su esposa, y así un montón de cosas. En fin, que el juego morboso, denigrante y repulsivo, de poner a un senegalés en el lugar de un boy, les salió mal a los señores productores.
Mientras tanto, parece ser que nuestro a nuestro amigo boy no le gustó, o no quiso, recoger las habas malas en la plantación donde trabajaba el inmigrante. Es que no le gustaba trabajar. Vaya, vamos, que al señor no le gustaba la vida. Uy, y eso de dormir con otras cinco personas y comer con las manos, que asco.
En fin, señores, que nuestra vida es una bazofia. Que si queréis algo en la vida os tenéis que despelotar, que como dijo la
stripper:
yo gano en un fin de semana lo que tu en un mes. Ala, todos fuera de las obras señores, y de las peluquerías, y de los grandes almacenes, y de las carnicerías, y ya no os digo esa gente que se echa picando teclas catorce horas delante de un ordenador. Todos a hacerse
strippers que hay que levantar el pais.
Bueno, paro que me enveneno más ;)
Libro terminado: Los renglones torcidos de Dios
Cuando acabé el último libro, busqué por foros de crítica de libros para encontrar algo que no me dejara con mal sabor de boca. Y lo cierto es que he acertado. Los renglones torcidos de Dios es un libro fantástico, del que recomiendo su lectura a todo el mundo.
Su autor, Torcuato Luca de Tena, ingresó voluntariamente en un centro psiquiátrico simulando una depresión, y así consiguió el material del libro. Eso es lo realmente impactante. Aunque la trama es ficticia, los personajes son reales. Y eso te deja un regusto a lo afortunado que eres teniendo la vida que tienes y a que hay que disfrutar la vida al máximo. Lees cosas que no te imaginarías que podrían pasarle a la gente, y lo más duro es que son reales.
Por lo demás, es muy didáctico para los que no estamos metidos en el mundo de la psicología. Patologías como la neurosis, la psicosis, la paranoia, las fobias, etc., son explicadas de un modo muy ameno.
Si convenzo a alguno de que lo lea, ya me contará que le ha parecido a él.