Las peliculitas de marras
Bueno, ya que
Aitor se ha puesto a criticar películas de cine, voy a aprovechar para reivindicar dos cosillas:
- Primero: Odio cuando quiero comentar algo en uno de nuestros weblogs y resulta que no puedo porque el post tenía un acento. Pero todavía me fastidia más cuando ya me había aprendido el truco para poder responder a ese tipo de posts, y resulta que no se como responder aun post que tiene el símbolo º. (Realmente esto no es una reivindicación sino un aviso a Aitor de que al menos yo no puedo responder)
- Segundo: Esto tampoco es una reinvindicación. Yo también tuve que ver Be Cool. Me pareció entretenida.
- Y tercero: Esta sí es la reivindicación, y tiene que ver con la segunda. ¡Quiero reivindicar que me siento acosado porque me gustan las películas chorras!. Me siento acosado por mi novia, por mis compañeros de trabajo, y por mucha más gente (por ejemplo, indirectamente por Aitor :D). Sí, lo reconozco, me encantó Zoolander, me lo pasé en grande con Colega, ¿dónde está mi coche?, y disfruté como un enano con Jay y Bob el silencioso, y me tronché con Dos rubias de pelo en pecho; y así seguiría con una larga lista de películas de calidad absolutamente nula, pero que tienen una cualidad muy importante: al menos a mi, me hacen reir.A mi me encantan las películas en las que te sientas en la butaca del cine, desconectas absolutamente de todos los marrones del día, y te pones a reir como un enano. Películas estúpidas, muchas con humor de muy mal gusto, con chistes fáciles, etc., pero de esas en las que vas con los amigotes y te lo pasas en grande, riéndote a veces de no sabes bien de que, pero riéndote.
En fin, que cada película es para lo que es, y que creo que a veces es un poco injusto criticar (ojo, Aitor no ha criticado nada), o enfrentarlas a joyas como Hierro 3. No tiene sentido. No tienen los mismos objetivos. Una busca el entretenimiento tonto sin más, algo importantísimo si nos fijamos en la cruda realidad de hoy. Y la otra busca el plasmar una realidad e invitar a la reflexión profunda. En fin, cine es cine como diría Boskov.